Hola a tod@s!
Hoy se cumplen ocho días desde que llegamos a Guatemala, en concreto a Antigua Guatemala.
Ahora escucho un gallo ronco y un poco trasnochado, pues
son las 4 de la madrugada.
Después de los conciertos y actividades en España
(radio, ruedas de prensa, feria del libro de segunda mano….) Gira Nómada arranca con sus
actividades en Jocotenango, cerca de Antigua Guatemala.
Estamos alojados en la “Casa de lo Patojos” con la familia
Fuentes. En ella conviven los voluntarios de distintos países que colaboran con un
proyecto social que se llama los Patojos, cuyo lema es “Sueños e ideas en
acción”. Este proyecto, acoge alrededor de cien niños de entre 5 y 19 años y entre
otras actividades hacen talleres de fotografía, arte, pintura, teatro. ..
Con ellos, estamos realizando dos de las actividades de GN en la Escuela,
talleres de teatro y también, de Canto.
En éste último, seis niños están preparando la canción “El mundo” para acompañar a Alejandro
Zaragozí en el concierto incluido en los actos de celebración del XV
aniversario del Centro de Formación de la Cooperación Española (AECID, Embajada de España) que promueve diferentes actividades
culturales, entre otras.
Los niños llegan a los Patojos a las 13 horas y están allí hasta las
17.
Reciben un pequeño almuerzo y
después inician sus actividades. Están distribuidos por niveles y
edades, aunque para algunas actividades se mezclan todos los grados. Cada grupo tiene su nombre que les identifica: Estrellitas (los más pequeños), Meteoritos, Mollejas, Fusionados
y Rebeldes (los mayores).
Los talleres de coro de GN en la Escuela lo forman: Pepe, Josué,
Carolina, Lorena, Alma y Milton. El salón que se nos cedió es el habitual de los Meteoritos. Está decorado con murales hechos por
los profes y niños. Es pequeño, sin ventana. Dispone de un armario con crayones y
material para trabajar y, el suelo donde nos sentamos es de gris cemento.
Cada día empezamos con
técnicas de relajación, respiración y proyección de voz y aprendernos
la canción y su coreografía.
Mucha energía, mucha inquietud,
muchos acordes afinados y desafinados, risas, abrazos, piropos a los profes,
complicidad, cariño y sencillez.
Más allá del resultado, que lo veremos el próximo sábado sobre el
escenario y ustedes en www.giranomada.com (si no hay ningún
imprevisto con la cámara) me quedo con sus miradas y sus sonrisas... Cada uno
con su carácter, con su historia compleja. Cuando digo compleja me refiero, por
ejemplo, que alguno de esos chicos nació mientras su madre cumplía condena en
la cárcel.
Lo importante es que estos niños tienen, en los Patojos, un lugar donde pueden ser realmente niños y
donde se les tiene en cuenta.
Es una experiencia realmente hermosa compartir con ellos esta actividad.
Muestran interés y esperan tu llegada
cada día. Ninguno de ellos tiene más de 12 años y a veces no
es fácil captar su atención y piden jugar en medio del taller o, directamente, les entra
la "imparable y contagiosa" risa floja.
De esta manera, entre todos, aprendemos. Ellos a respetar los
tiempos; y nosotros, a
ser flexibles.
Cantamos con el acompañamiento de la guitarra de Alejandro y la batería improvisada de Milton (quien nos sorprendió con su destreza), una caja de cartón sujeta con el peso de una enciclopedia y unos botes de lápices y, por baquetas, dos pinceles gruesos.
Al terminar la sesión, entre risas, unimos nuestras manos al centro (como
grupo que ha compartido algo importante)
y gritamos: “¿Dónde lanzamos los sueños?” Y todos respondemos “¡Al mundo!”
Entre besos y abrazos nos despedimos y, cuando se marchan, me quedo sentada mientras se abre un espacio de silencio, entonces entiendo que son ellos los que te llenan de energía, los que te
buscan, te miran y sonríen, los que dan sentido a las actividades que les preparamos.
Muchos se enfrentan a experiencias de adultos en sus
infancias, se nota en su forma de hablar y de actuar. Han aprendido a buscarse la vida en un entorno que, normalmente, no es el más propicio para su desarrollo: violencia, drogas… En ese rato, en el que ellos son protagonistas; en el que crean y están en contacto con el
arte; en el que dan y reciben amor, empiezan a tener una percepción más
positiva de la vida y de las personas. Se les abre una puerta de crecimiento que
la sociedad les cierra contínuamente.
Hasta aquí nuestro granito de arena para ellos. Lo mágico es que te devuelven una montaña gigante de granitos de arena (y no son solo
palabras hermosas).
El otro taller, el de teatro, lo hacemos con los Rebeldes. Nos espera con ellos Fernando Ortiz, su director. Gran actor y poeta. La acogida fue realmente calurosa.
Pensábamos ser meros espectadores y aprender de sus experiencias para los posteriores talleres de
teatro de GN en la Escuela que llevaremos a otros proyectos, pero Fernando, nos propuso participar y formar parte del grupo durante
algunas sesiones, para conocer desde dentro la dinámica de trabajo y hacer con
ellos una adaptación del cuento Nómada .
Así que les dejo, para la próxima crónica, el taller de teatro sin
olvidarnos de otra actividad fundamental de Gira Nómada, la creación de una Red
internacional de artistas e iniciativas culturales (AYNI) con compromiso social
que en los próximos días se celebrará el primer encuentro.
Ya habrá tiempo también para contaros el desarrollo de la organización
de las actividades en León (México), de la mano del artista Jorge Estrada, dónde Gira
Nómada se ha hermanado con el proyecto Babel sin Fronteras.
Escuchando otro gallo ronco, ya no tan trasnochado pues deben ser las
seis de la mañana, con tracas de petardos en la casa cercana para festejar
algún cumpleaños y escuchando de lejos la canción de “Las Mañanitas”, me
despido expectante ante un día en el que vamos a viajar a Ciudad de Guatemala
para un concierto en el Centro Cultural La Casa de Cervantes.
Cómo dicen acá... "Ahí nos vemos".
Laura Insenser Nieto.
Coordinadora del Proyecto Gira Nómada
Antigua Guatemala, 8/12/2011





Queridos Laura y Alejandro,
ResponderEliminarespero que el proyecto AYNI sea un gran exito!
Un fuerte abrazo desde El Boalo, Cerceda y Mataelpino.
Elka