Ya en el Distrito Federal,
una vez finalizada la vorágine del Festival
Nómada –Babel, con más calma me dispongo a escribir una crónica.
Mientras lo hago, todas las
personas que hemos compartido esta experiencia están en mi cabeza y en mi
corazón. Sus nombres y sus rostros son Gira Nómada. Sus gestos y palabras son
parte ya de nuestro camino. Este es ahora el reconocimiento que les hago. Dejo
para otros los listados de nombres y apellidos. Vuele un aplauso mudo, que solo pueden escuchar los oídos atentos.
Han sido dos semanas de
actividades: conciertos de diversos estilos, poesía, teatro, talleres de
escenografía, conferencias sobre diversidad cultural, presentaciones de discos,
exposiciones de artes plásticas y visuales, foros de intercambio (AYNI) sin olvidarnos de la acción
solidaria en hospitales de la ciudad y de la recogida de ropa y alimentos que
durante las próximas semanas se repartirán en colonias de la ciudad que
realmente lo necesitan. En todo este montaje hemos sido muchas las personas
implicadas y desde aquí quería agradecer la disponibilidad y buen hacer de
tantos. Son muchos los cabos que hay que atar antes, durante y después de cada
evento.
Ahora, cierro los ojos, y vienen
a mi mente cuadros de colores vivos, fotografías que plasman realidades y
sentimientos. Escucho susurros en verso, canciones de agudos acordes, bajos y
contrabajos, notas libres de piano. Creo incluso escuchar un Do Bemol. Percibo
conversaciones estridentes de vegetarianos mientras repiquetea el hábil
pespunte de una máquina de coser.
Veo árboles con planos de arquitecto,
ventanas auditivas que se abren y cierran continuamente y creo saborear
deliciosos elotes que todos
me brindan. Mis ojos siguen cerrados y siento que vuelo hacia un butacón
de cine donde pasan intensos cortometrajes. Flashes de foto me deslumbran.
Cuando cesan veo a un nómada y a un niño junto a él. Hay mujeres, hombres y un lindo bebe. Veo Alegría,
que se me antoja también en la figura de un recién nacido. Se mezclan más
imágenes, un hombre con barba sonríe y abraza, pero no con los labios ni con
los brazos, lo hace con el corazón. Niñas de uniforme, micrófonos, cariocas de
fuego, botellas. Una mujer diabólica cruza la calle. Espacios decorados con
máscaras y flores negras, sombreros, guitarras, catedrales, canciones de
domingo, veleros. Madres, padres, jóvenes, amigos, colores, luces, armonía,
arte…EXPRESIÓN DEL SENTIMIENTO.
Las buenas experiencias y las
acciones acertadas nos sirvan como impulso para seguir creando.
Se detienen en seco las imágenes.
Abro los ojos. Un festival, me dijo un amigo, es una fiesta y tiene que hacer llegar
al público un mensaje. Un mosaico de eventos y actividades debe despertar
conciencias dormidas, todo a través del intercambio y de la relación humana
profunda entre los participantes, ya sean actores o espectadores.
Este es el análisis reflexivo que
ahora hago ¿ qué hemos transmitido?. Más allá del número de participantes, de
los fallos de coordinación y otros aspectos mejorables en la organización de un
evento de estas características, dejo suspendida en el aire una pregunta ¿qué ha cambiado después de este festival?
Seguimos caminando, convencidos
de la responsabilidad que como educadores y artistas, en definitiva como
personas tenemos en la construcción de un mundo mejor.
3 de febrero de 2012. México, DF.
Laura Insenser Nieto
Laura, gracias por compartir con nosotros, no tu comentario, si no tus sentimientos de esos 15 días que convivimos durante el festival. Un fuerte abrazo para todos.
ResponderEliminarRafael Cortés
Gracias, qué apasionante es el mundo que nos rodea y qué apasionado es lo que nos transmites con tus ojos cerrados. Desde Madrid, nos unimos a vuestras manos para que sean apoyo y compañía en vuestro caminar, en esa gran y maravillosa tarea en la que como nómadas os habéis decidido y comprometido a actuar. Muchos besotes familia. Amalia Collar
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